¿Cómo los productores de televisión y cine leen nuestra mente? – BBC

El año pasado la película “El llanero solitario” generó pérdidas de US$200 millones para Disney.

Con finales desastrosos como ese, no es de sorprender que los inversionistas quieran valerse de las nuevas tecnologías para entender a los espectadores y aumentar sus posibilidades de éxito.

¿Terminarán también con las sorpresas y minarán el proceso creativo?

Aquí, algunas pistas para responder a esta pregunta, en siete puntos clave.

1. ¿De qué tipo de tecnología estamos hablando?

Algunos ponen sus esperanzas de acertar con películas y programas en empresas que desarrollan software para reconocer las emociones del público, como “Affectiva”, que tiene sus raíces en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Estas empresas usan programas informáticos que analizan imágenes en tiempo real de los rostros de la audiencia para evaluar sus reacciones ante un producto.

Cada gesto facial imperceptible puede revelar si la persona está entretenida, temerosa, interesada o aburrida.

La próxima vez que un estudio de Hollywood muestre una película en una prueba de preestreno, quizás las cámaras del auditorio estén mirando a la audiencia tan atentamente como los espectadores al filme.

2. ¿Por qué es necesaria esa tecnología, si ya existen las encuestas?

Espectadora en una sala de cine
Es inevitable que haya temores sobre el mal uso de las tecnologías de reconocimiento facial.

No se puede confiar en toda la información que dan las personas.

Es posible que olviden con exactitud qué escenas disfrutaron y cuáles no. O quizás no puedan articular claramente su grado de interés en la película.

Al desglosar momento a momento su estado emocional, los estudios de Hollywood esperan tener una idea mucho más clara de las partes de una nueva película que conmovieron al público y las que provocaron ganas de abandonar la sala.

3. ¿Se trata de dejar que las computadoras juzguen mis emociones?

Suena un poco siniestro…

Es inevitable que haya temores sobre el mal uso de este tipo de software, especialmente tomando en consideración que sus poderes de observación son tan fuertes que pueden incluso calcular nuestro ritmo cardíaco y, quizás, ayudar a diagnosticar problemas de salud.

Los fundadores de “Affectiva” –incluida Rosalind Picard, del Instituto de Investigación de Massachusetts– aseguran que solo ofrecerán su tecnología cuando las personas acepten que se las observe.

Sin embargo, según algunos informes, Picard tuvo que negarse a trabajar con compañías que querían monitorear de manera encubierta a sus clientes, sin su consentimiento.

4. ¿Puede la tecnología ayudar a descartar programas que serán un fracaso?

Público en una sala de cine
Netflix apostó fuerte por “House of Cards” porque sabía que sería un éxito asegurado, en base a los datos que tenía sobre sus clientes.

Quizás si los productores de cine y televisión conocen suficiente a su público objetivo entonces, en teoría, podrían ofrecerles exactamente lo que quieren.

De hecho ya ha pasado con algunos programas de TV que quizás hayas visto.

5. ¿Cómo cuáles?

Una de las primeras inversiones de Netflix, empresa que distribuye películas y series de TV vía internet, fue la versión estadounidense del drama político británico “House of Cards”.

Para ganarse los derechos de transmisión, Netflix hizo una oferta mejor que cadenas de TV establecidas como HBO y AMC, porque los datos sobre sus clientes indicaron que la serie tendría prácticamente el éxito asegurado.

Control remoto para el televisor
Netflix usa los datos de sus clientes para elaborar varias estrategias de mercadeo personalizadas sobre un mismo producto.

Y es que los suscriptores de servicios como Netflix son una mina de oro de información. La empresa sabe cuando alguien ve un programa de TV o una película, cuando aprieta pausa o retrocede, cuando se salta una escena o la repite.

Todos esos datos ayudan a la compañía a crear un perfil muy detallado de cada uno de sus 44 millones de clientes.

Netflix también usa estos datos personalizados para elaborar la estrategia de mercadeo del programa.

Así, por ejemplo, los usuarios de Netflix aficionados a Kevin Spacey recibieron un tráiler destacando la participación del actor, protagonista principal de “House of Cards”.

A los usuarios con un historial de ver programas con protagonistas femeninas se les mostró un tráiler que pone énfasis en los personajes femeninos de la serie.

Y los seguidores de las películas de David Fincher vieron un tráiler que destacaba la participación del director en el nuevo programa.

Todo esto sugiere que la información sobre los espectadores podría desempeñar un rol importante en decidir qué programas de TV y películas se producen en el futuro.

6. ¿Y es eso algo bueno?

Eso depende de la perspectiva de cada quien. Si otras compañías siguen el ejemplo de Netflix quizás se sentirán cada vez más seguras de invertir en formatos tradicionales y más temerosas de arriesgarse con algo verdaderamente innovador.

Sala de cine
La película “Quinto Poder”, basada en WikiLeaks, fue uno de los grandes fracasos del cine en 2013.

Otros dicen que esa preocupación podría ser exagerada. Después de todo sabemos que las compañías productoras sacan partido de fórmulas exitosas, ya sea de magos, vampiros o cualquier otra cosa que esté de moda.

Quizás el tipo de información que Netflix acumula simplemente ayudará a que se mantenga un nivel alto de imitaciones.

Pero otras tecnologías sí podrían ayudar a la producción de películas que no podrían financiarse por medios tradicionales.

Las películas “Veronica Mars” y “Wish I was here”, por ejemplo, fueron apoyadas por Kickstarter, la página de financiación colectiva para proyectos creativos.

7. ¿Es este el final de las películas y programas que fracasan?

Bueno, probablemente no. Seguramente los creadores de “Quinto Poder” pensaron que sería un rotundo éxito.

Después de todo, estaba basado en WikiLeaks, una de la historias más grandes y polémicas de los últimos años, y tenía un protagonista como Benedict Cumberbatch, una de la estrellas del momento.

Sin embargo, fue probablemente el mayor fracaso del año pasado.

Tal vez nunca se sepa todo sobre los gustos y caprichos de los espectadores, sin importar cuanta información se consiga recopilar sobre ellos.

Aquí, el artículo original en inglés en BBC Future.

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